Zoe Weil: “No estamos abordando los principales problemas mundiales”

Cofundadora y presidenta del Instituto de Educación Humanitaria (IHE), autora de siete libros y conferenciante internacional.

Afirma que la educación es el sistema clave para resolver todos los problemas mundiales, pero que ha tenido un propósito diferente hasta ahora. ¿Cuál?

El objetivo explícito de la educación, al menos en los Estados Unidos, es preparar a los estudiantes para la competitividad global. El problema es que al ser éste el enfoque del sistema educativo actual, nos estamos perdiendo muchos elementos importantes… Estar preparado para competir en la economía global no es algo malo, simplemente no es suficientemente bueno.

¿Qué nos estamos perdiendo?

No estamos abordando los principales problemas mundiales, como el calentamiento global, la extinción de especies en la Tierra o el aumento de la población. Más de siete mil millones de personas necesitan un acceso adecuado a alimentos, agua, oportunidades económicas y un hogar, y cerca de un billón de personas ni siquiera tienen acceso a alimentos adecuados ni agua potable. Por lo tanto, necesitamos que la escolarización tenga un propósito más ambicioso.

¿Cuál debería ser?

Preparar a los estudiantes para ser solucionadores, para construir un mundo mejor. Para ello, se debe tener pensamiento crítico y creativo, compromiso por crear un mundo mejor y tener experiencia en solucionar problemas reales. Si preparamos a nuestros estudiantes para ser solucionadores, lo harán en el futuro, sea cual sea el tipo de estudios por los que se decanten.

¿Cuáles son los principales valores y habilidades de un solucionador?

En términos de valores destacaría la compasión, honestidad, perseverancia, bondad, valor e integridad. En cuanto a habilidades, más allá de la alfabetización y la aritmética, lo más importante es el pensamiento crítico, de sistemas y estratégico, creativo, y la capacidad de colaborar adecuadamente.

¿Cómo preparar a los estudiantes para ser solucionadores?

Hay diferentes maneras. Desde el Instituto de Educación Humanitaria (IHE) hemos impulsado el Programa de Congresos de Solucionadores con en el que trabajamos con escuelas de primaria y secundaria. Se trata de un programa piloto de dos años que terminará este año, y una vez completado lo lanzaremos a nivel internacional.

¿En qué consiste este programa?

Los estudiantes analizan los problemas del mundo real por equipos para entender los sistemas interconectados que causan estos problemas. Investigan y trabajan con mentores y expertos para diseñar soluciones significativas, prácticas y rentables. Al final, presentan sus soluciones en un Congreso de Solucionadores que reúne, no sólo a la comunidad escolar, sino también a legisladores, medios de comunicación e inversores que pueden recoger las mejores ideas y ayudar a difundirlas.

¿Por qué es tan importante enseñar a los niños sobre estos temas?

Para responder a esta pregunta le voy a contar dos ejemplos. Hace cuatro años me invitaron a hablar en una escuela de primaria a estudiantes de 10 y 11 años. Les pregunté cuáles pensaban que eran los principales problemas del mundo. Mencionaron los mismos problemas que los adultos, incluyendo el tráfico sexual. Entonces les pedí que levantaran la mano si creían que podíamos resolver estos problemas. De 45 niños que había en clase, sólo cinco levantaron la mano.

Impactante…

Ese fue un momento clave en mi carrera como educadora, ya que si los jóvenes ni siquiera pueden imaginarse que somos capaces de solucionar problemas, ¿qué les va a motivar a intentarlo? Así que les hice cerrar los ojos e imaginar que estaban al final de una vida muy larga y bien vivida. Describí un futuro en el que ya no había guerra o pobreza y les pedí que imaginaran a un niño que les acompañaba y les hacía todo tipo de preguntas sobre el pasado y, finalmente, sobre qué papel jugaron ellos en la creación de un mundo mejor. Mientras aún tenían los ojos cerrados, les pedí que levantaran la mano aquellos que ahora sí se imaginaban que podíamos solucionar esos problemas.

¿Cuál fue la respuesta?

Esta vez la ratio se invirtió totalmente, se levantaron 40 manos. Fue tranquilizador observar que su desesperanza no era muy profunda. Quiero contrastar esta historia con lo ocurrido el pasado octubre cuando estaba hablando en la Escuela Americana de Guadalajara, en México. Les pregunté si pensaban que podíamos resolver los problemas mundiales y todos los alumnos levantaron la mano inmediatamente.

¿Cuál es la diferencia entre ambas escuelas?

La diferencia era que en el segundo caso tenían un profesor que les estaba enseñando, de una manera apropiada para su edad, los problemas del mundo y trabajaban para resolverlos. Entre otros proyectos, habían trabajado en la creación de un sistema de reciclaje y en conseguir paneles solares para la escuela. Así que esos niños sabían que los problemas iban a ser resueltos porque habían estado participando en su solución con sólo diez años.

Interesante…

Nos equivocamos si pensamos que estamos protegiendo a los niños al no hablarles sobre los problemas del mundo real. Actualmente los niños tienen acceso a todo tipo de información, conocerán los problemas tanto si se los enseñamos como si no. Pero si no les ayudamos a participar en la creación de este cambio, los vamos a dejar sin esperanza.

¿Cómo pueden los docentes hablar con los niños acerca de estos temas polémicos?

En nuestro sitio web pueden encontrar muchos recursos descargables gratuitamente, la mayoría de ellos traducidos al español. Además, hemos desarrollado muchas actividades adecuadas a distintas edades con el objetivo de enseñar sobre estos temas en las aulas.

¿Nos puede poner un ejemplo de actividad práctica?

Una de mis favoritas es pedir a los estudiantes que elijan algo que lleven puesto o algún producto que utilizan o compran. Una vez escogido, les pido que investiguen el impacto que ese elemento tiene en las personas, en los animales y en el medio ambiente, y que entiendan todas estas conexiones. El proceso es muy enriquecedor.

¿Qué es lo que aprenden?

Están aprendiendo sobre economía, matemáticas y ciencias, así como de estadística, historia, sociología, economía, psicología y muchos otros temas importantes. También practican el desarrollo del lenguaje y la comunicación. Una vez que entienden estos efectos, podemos pasar al siguiente escenario.

¿En qué consiste?

En reflexionar sobre qué procesos debemos cambiar para producir versiones más éticas y sostenibles. Se trata de una actividad que podría encajar en cualquier plan de estudios y ser inmediatamente relevante para los estudiantes. Es muy útil trasladar las actividades de clase a la vida cotidiana de los niños para que les resulten significativas.

¿Están los profesores suficientemente preparados para formar a solucionadores?

No creo que los maestros estén siendo adecuadamente preparados para que se aseguren de que sus estudiantes son solucionadores, principalmente porque no es parte de su formación. Por este motivo, tenemos tanto desarrollo profesional en el Instituto de Educación Humanitaria y, por ello, también hemos creado un programa de postgrado para profesores.

¿Cómo se puede revertir esta situación?

Debe cambiarse el sistema de formación de profesores. Pero eso sólo llegará cuando cambiemos el propósito de la educación. Mientras el objetivo de la educación siga siendo tan limitado como lo es ahora, no nos centraremos en reflexionar sobre cómo debemos preparar a los docentes para que enseñen sobre los principales retos del mundo y se aseguren que sus estudiantes se conviertan en solucionadores.

¿Por qué cree que el propósito de la educación sigue siendo tan limitado?

El sistema educativo es como un barco muy grande. Cuando se desea cambiar su rumbo, se necesita mucho tiempo. Siempre se ha ido en una misma dirección, por lo que es difícil moverlo rápidamente. Sin embargo, hay muchas escuelas que bajo ciertos administradores y liderazgos están redirigiendo los barcos hacia otras direcciones.

Pero son la excepción.

Tenemos ejemplos de escuelas que realmente se enfocan en algunos de estos retos, pero hasta ahora son la excepción, . Por lo tanto, tenemos que convertirlo en la regla para el sistema educativo en general. Existe mucho miedo de que si cambiamos el rumbo del barco, ya no estaremos centrándonos en lo básico, es decir, en la alfabetización y la aritmética.

¿Cuál es su opinión al respecto?

La realidad es que es más conveniente para los estudiantes ser alfabetizados con el propósito de algo que es significativo para ellos, como los problemas del mundo real. Esto es psicología básica. Si lo reconocemos, y muchos maestros ya lo hacen, podremos cambiar el rumbo de la educación más rápidamente.

Por último, ¿cuáles son los principales retos mundiales que debemos enseñar en las escuelas?

Puede depender de donde se encuentre la escuela. Para mí, el cambio climático, la posible pérdida de especies, la desigualdad económica, la pobreza y la explotación de las personas son desafíos mundiales esenciales que deben abordarse. Así como todo lo que está relacionado con la crueldad en el trato con los animales.

¿Por qué señala este punto?

Es un tema muy importante con muchas implicaciones en todo el mundo. Las consecuencias de continuar en el camino actual en cuanto a los alimentos que consumimos y su producción, serán muy extremas en la salud humana, en el medio ambiente, en otras especies, en la vida silvestre, en nuestro hábitat… Si no nos lo tomamos en serio y empezamos a actuar, tendremos un gran problema.

Fuente: Tiching

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