Y tú, ¿qué escuela imaginas?

¿Te imaginas una escuela sin deberes, sin exámenes, sin asignaturas…? ¿Se imaginan un instituto sin llaves para cerrar puertas, sin pizarras, sin aulas, dónde las únicas notas que haya sean las musicales?

¿Te imaginas una escuela que acoja a todos los niños y niñas sean como sean y vengan de donde vengan? ¿Te imaginas una escuela donde los maestros tengan libertad para hacer y los niños libertad para decidir? ¿Se imaginan un instituto donde los chicos y chicas avancen en su proyecto de vida aprendiendo unos de otros? ¿Te parece todo demasiado utópico, imposible, difícil?

Mira cómo describe su instituto Angeleta Ferrer i Sensat: “el discurso del maestro no existía. Un sistema de coloquio que estimulara el pensamiento y el trabajo del alumno orientaba éste en su acción. Ante esto no hace falta decir que estaban suprimidos, porque no hacían falta, los exámenes, los libros de texto y las lecciones de memoria. Esto no representaba la supresión del libro como fuente de información valiosa, porque el chico tenía a su disposición una biblioteca bien provista que podía manejar constantemente “. Todo esto no ocurría en un futuro de ciencia ficción, era realidad en el Instituto-Escuela del Parque de la Ciudadela de Barcelona en los años treinta del siglo XX. ¿Utopía? ¿Imaginación? ¿Se acerca a nuestra realidad de ahora?

Sabemos que el modelo de escuela que tenemos no funciona porque no responde a las necesidades del mundo que queremos. En el momento actual hay un diálogo constante entre familias, maestros, sociedad y el norte hacia donde vamos no se acaba de dibujar. Sabemos lo que no funciona, pero no acabamos de encontrar la clave de lo que nos puede ir bien. Toda la sociedad es responsable y protagonista de este momento, que parece histórico, de cambio profundo, de cambio de sistema que parece urgente poner en práctica. Y dentro de la sociedad los maestros tenemos también una parte importante de responsabilidad y podemos trabajar para hacer una escuela mejor… Porque no se trata de cambiar por cambiar, porque innovar esté de moda, sino porque cambiar la escuela es ayudar al cambio social e ir hacia una sociedad más justa, equitativa y plena…

¿Quieres compartir con otros maestros y compañeros la escuela de tus sueños? ¿Quieres hacer una escuela que sea un lugar privilegiado de aprendizaje y de crecimiento personal?

Como dice Angeleta Ferrer: “Hay que empezar de nuevo y rehacerse cada día sin fatiga, con pasión. El maestro aprende enseñando. En el conjunto maestro-discípulo parece que uno enseña y el otro aprende. Pero no es así. El maestro aprende enseñando. Y mucho”.

Si crees que los maestros tenemos mucho por aprender, esta escuela de verano te espera para que hagas tu aportación para reflexionar, compartir, convivir y aprender. A todos nos hacemos falta… La 51ª Escuela de verano de Rosa Sensat quiere ser un espacio de libertad, de encuentro, de reflexión, para compartir el sueño de esta escuela que ya vamos haciendo.

Fuente (texto original): El Diari de l’Educació

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