Nieves Baches: “El aprendizaje, como la vida, no está parcelado”

Profesora de secundaria especializada en el trabajo por proyectos.

¿Qué entendemos por trabajo por proyectos y por qué puede ser útil?

Trabajar por proyectos favorece la idea de trabajar globalmente con el alumno y no parcelar las asignaturas. El trabajo por proyectos es una manera de trabajar globalizando organización, áreas, edades o contenidos. Es una manera de incluir cosas diferentes y es trabajo en equipo.

¿Qué beneficios tiene?

El beneficio principal está asociado al trabajo por proyectos: el alumno no aprende un contenido concreto cuando el profesor le parece que lo ha de aprender, sino que aprende las cosas haciendo. Las va aprendiendo cuando van surgiendo en un trabajo determinado y las aprende en comunidad; es una manera de aprender positiva.

¿Es una manera de ayudar a motivar al alumno durante el aprendizaje?

Depende de la edad. En principio es un trabajo muy motivador. En este caso, por ejemplo, les puedes proponer trabajar el mundo antiguo, y el producto final del proyecto puede ser una obra de teatro y que en la obra deban representar Grecia, Roma, Egipto o Mesopotamia, y ellos con la idea de hacer una obra de teatro van buscando la información y aprendiendo cosas. Esto en principio es motivador para ellos, pero a los chicos a los que no les interesa nada del mundo antiguo también les cansa.

¿Podemos decir que es un sistema educativo que intenta acercarse más al mundo real?

Como herramienta pedagógica sí. En los trabajos no se busca una persona que tenga un contenido muy claro de una cosa; se necesitan personas vivas, personas con capacidad de adaptación a situaciones diferentes, que puedan ser críticas con algo, que puedan buscar la información, que puedan trabajar en equipo, y eso nos lo da mucho el trabajo por proyectos.

Comentabas que algunos alumnos pueden motivarse mucho para algunos temas pero otros no. ¿Quién debe proponer los proyectos, los alumnos o los profesores?

Tiene que haber un punto de equilibrio. Si sólo hablamos de motivación debemos partir del interés del alumno. Pero entonces nos quedaremos cortos, porque el alumno parte siempre de cosas que ya sabe, y cuesta mucho introducir cosas nuevas si el profesor no incluye algo. El punto de partida puede ser la motivación del alumno, pero en determinadas edades siempre harían proyectos de fútbol o de juegos de ordenador o de nuevas tecnologías, que es lo que los motiva. Quizás a partir del fútbol puedes abrir algún campo de sociología, de valores, de condición física, pero los tienes que empujar para que ellos abran fronteras.

Y si sólo proponen los profesores, los maestros tenemos tendencia a ir directamente al contenido que ellos deben aprender. Por eso creo que necesitamos un equilibrio: que algunos proyectos los elijan ellos y otros les proponemos los profesores.

¿Debe ser éste, el papel del profesor en este contexto? ¿Escuchar lo que quiere el alumno pero hacer propuestas para introducir nuevos conocimientos?

El papel fundamental del profesorado es poder sacar lo mejor del alumno en todos los casos. Hay alumnos que aprenden mucho cuando les dejas, cuando les pones poca presión, y hay alumnos que necesitan más marcado; se trata de jugar un poco y de confiar en ella bastante. El alumno cuando se siente seguro y recogido da bastante de sí. Trabajar por proyectos también responde a una manera de trabajar en la que se busca la autonomía del alumno, que el aprendizaje no dependa siempre del profesor.

¿Crees que con un modelo como éste se pueden tratar todas las materias?

Sí, todas. La vida y el aprendizaje no están parcelados; es una falacia, eso. Este modelo nos ha ido muy bien al profesorado, sobre todo de secundaria, que somos especialistas en algo. Pero no es cierto que así aprenda: así se aprende algo, pero se aprende interaccionando, mezclando, relacionándote y haciendo, sobre todo haciendo.

¿Cómo se adaptan los currículos de los profesores a esta nueva manera de aprender? ¿Cómo aprenden los profesores estas nuevas metodologías?

La experiencia es que el 99% del profesorado nuevo se adapta mucho a esta forma de hacer o de ver, porque da un cierto bienestar en el aula, te da una cierta motivación. Los proyectos deben estar al servicio de una idea pedagógica buena, y si tu tienes la idea de favorecer la autonomía del alumno, en algún momento le debes ceder poder; no puedes controlarlo todo, le tienes que ceder capacidad de decisión. Cuando el alumno toma decisiones y se equivoca es cuando empieza a aprender. Cuando el profesor se hace responsable de ello, es decir, no cree que todo dependa de él, sino que la cosa está más repartida, y que el responsable de aprender es el alumno y el profesor se pone en el lugar de acompañar, creo que gusta.

Teniendo en cuenta los beneficios de este sistema, ¿por qué todavía hay tantos centros que no la aplican?

No sabemos. Tenemos muy buenas intenciones pero no sabemos más. A los profesores nos cuesta mucho autoformarnos, nos falta mucha humildad, el profesorado en general es un colectivo al que le cuesta mucho aprender cosas. Y mis experiencias buenas han sido porque se han dado en centros de nueva creación, con una intención muy clara de cambiar un poco la manera de trabajar pedagógica. En cambio en los centros grandes, sobre todo de secundaria, donde hay otra dinámica, cuesta mucho introducir estos cambios, entre otras cosas porque es muy cómodo para el profesorado hacer una hora de clase y marchar.

¿Piensas que todavía hay muchos profesores que siguen creyendo que la educación útil es aquella en la que el profesor tiene todo el conocimiento y hay que trasladar al alumno y el alumno que no pueden aportar nada?

, sintiéndolo mucho, aunque es mayoritario en el sistema educativo, en primaria y secundaria.

¿Deberíamos tender a dejar el sistema basado fundamentalmente en la forma tradicional de memorización e ir a otras fórmulas como ésta, que potencian la memorización pero con otras herramientas?

Cuando se trabaja por proyectos también se ha de memorizar. Hay ejercicios o técnicas a memorizar, todo esto no se anula cuando se trabaja por proyectos, es decir, son técnicas que nos pueden ir bien para cosas determinadas. Pero no sólo estas. También es verdad que yo siempre he pensado que cuando un profesor tiene una mirada de acompañar al alumno, de sacar lo mejor de él y de no pensar que tiene todo el conocimiento, ya puede hacer una clase magistral que el alumno aprenderá. La actitud y donde se coloca el profesor para llevar la clase o el alumno es lo importante. A veces los proyectos no son la panacea; son una parte, pero se pueden hacer muchas otras cosas.

¿Cómo se evalúa a los alumnos que estudian con este modelo?

Es la pregunta del millón. Cuando cambias un sistema de trabajo, pedagógicamente debes saber qué buscas. Necesitamos saber qué objetivo tenemos en este proyecto, en este año o en el tiempo que sea para poder evaluar, valorar o descubrir si has conseguido el objetivo o no. Hay varias fórmulas. El examen típico de preguntas es una herramienta para evaluar que también se puede utilizar haciendo proyectos, pero normalmente se evalúa el proceso y el progreso que hace el alumno desde que empieza hasta que termina el proyecto, el trimestre o lo que evalúas. Hay unos ítems de proceso o unas actitudes que se tienen que ir observando y evaluando; puedes poner un número o un comentario, cada centro tiene una herramienta que le va bien. Son registros que se tienen que ir haciendo de manera continuada, para que el alumno ha de ir dando cuenta de que va aprendiendo y él mismo se ha de ir autoevaluando,

¿Cuáles son los retos para este modelo?

Los retos van en dos direcciones. El primero es un cambio de paradigma: hay que romper la manera de educar, estamos educando al igual que se hacía en el siglo XIX, todo ha evolucionado menos la educación. La otra es la formación del profesorado y del mundo educativo en general. Nuestra formación sigue siendo de especialistas en un tema, y ​​los que hacemos proyectos nos hemos autoformato con gente de fuera, con trabajos de equipo, probando proyectos. Es algo muy rudimentaria, y, desde mi punto de vista, triste.

¿Debe ser un cambio global más allá de las acciones de profesores y padres?

Hemos empezado los profesores, las familias están de nuestro lado y pienso que toca que el Departamento de Enseñanza mueva ficha. No todo el mundo sirve para hacer de profesor. No hay ningún filtro para entrar a un aula. Cualquier persona entra en una lista de interinaje y entra a un aula. Cualquiera no sirve, lo que demuestra el poco interés que tiene la sociedad y el poco interés que tiene el Departamento para remediarlo.

Fuente (entrevista original): El Diari de l’Escola d’Estiu

About Carolina Blázquez

Maestra de Educación Infantil y amante de la música, de las ideas diferentes, de los detalles y de las cosas simples y ordinarias.

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