Dejar hacer

Qué importante es dejar hacer. Qué difícil es dar un paso hacia atrás y esperar a que ellos tomen la iniciativa, confiar en que lo harán sin nuestra ayuda, sin necesidad de estar repitiéndoles las cosas una y otra vez…

“Ponte los zapatos”, “quítate el abrigo”, “come”, “guarda eso en su sitio”.. Nos pasamos el día dando órdenes y diciéndoles lo que tienen que hacer y ellos, en cambio, nos sorprenden cada día con pequeñas lecciones de vida: cuanto menos insistimos, más hacen. ¿Será que lo que les decimos resulta demasiado obvio? ¿Será que están cansados de escucharnos?

Qué importante es observar. Porque los niños nos mandan señales todo el tiempo. Sin embargo, somos demasiado impacientes como para esperar a que ellos den el primer paso y nuestros prejuicios nos hacen adelantarnos, sin darnos tiempo para comprobar si nuestra teoría era cierta.

Nos agobiamos porque tenemos que hacerlo todo nosotros. Nos enfadamos porque no responden a lo que les decimos, porque creemos que nos están desafiando. Y en realidad, puede que así sea, ya que estamos tan ocupados y tenemos tanta prisa que a ellos no les queda otro remedio que llamar nuestra atención de todas las maneras posibles para que les escuchemos. Quizá el problema no esté en su conducta, sino en nuestra interpretación.

Qué importante es parar.

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