César Bona: “Los docentes debemos creer que somos agentes de cambio”

Maestro de Educación Primaria y finalista del Global Teacher Prize en 2014.

Las personas somos seres sociales, y sin embargo seguimos educando como seres individuales. ¿Por qué?

Yo creo que porque queremos educar de la misma forma en la que nosotros hemos sido educados. Tenemos cierta resistencia al cambio. Es curioso, porque vemos que todo a nuestro alrededor evoluciona: tecnología, medicina, transportes… y sin embargo la educación camina más lenta. Me parece una paradoja: en un momento que está en permanente cambio, nos resistimos a cambiar la educación, tenemos miedo.

¿Cuáles cree que serían las bases de una educación que entienda a los niños y niñas como seres sociales?

Creo que para responder a esta pregunta debemos hacernos otra: ¿qué habilidades creemos que deben tener nuestros pequeños para desenvolverse el día de mañana? ¿Empatía? ¿Tolerancia? ¿Trabajo en equipo? ¿Resolución de problemas? Todas estas herramientas que hacen que nos tomemos la vida de una forma positiva son importantísimas. Es muy necesario en las escuelas porque el ser humano no solo se construye con conocimiento.

¿Cómo afecta a la vida de los pequeños esta falta de herramientas?

Pues como nos afectó a nosotros. Sin estas habilidades, cada uno improvisa delante de la vida como puede. A unos les sale mejor y a otros peor. Entenderse mejor a uno mismo es fundamental, pero también conocer a los demás. Prácticamente todo lo que hacemos durante el día son interacciones con otras personas. Esto no significa perder de vista quiénes somos.

¿A qué se refiere?

Debemos distinguir entre individualismo e individualidad. Seguimos educando en el individualismo, pero sin tener en cuenta cómo es cada uno, sin tener en cuenta la individualidad. Hay que educar en la individualidad sabiendo que todos somos diferentes. Somos iguales ante la ley, los derechos, los deberes, pero cada uno es como es y esto también es una riqueza.

¿La individualidad no se tiene en cuenta?

No, pero cada vez se proponen más prácticas en los centros para potenciarlo y es importante que a través de los medios de comunicación esto se explique. Debemos conocer a las personas con las que trabajamos cada día, y esto vale tanto para adultos como para niños. Por eso es tan importante escuchar.

Cada niño es un mundo, igual que cada centro…

La escuela no ha de educar para la escuela, ha de educar para la sociedad. La escuela no es una burbuja. Hay que invitar a los chicos a expresar sus inquietudes para que ellos tomen partido en aquello que les toca de cerca.

¿Qué elementos cree que son esenciales para que produzca un aprendizaje efectivo en el aula?

Yo creo que lo más importante es que los niños sientan que les sirve para algo aquello que les enseñas. Es una obviedad tremenda pero… parece que se nos olvida. Cuando vamos a un conferencia lo hacemos porque esperamos sacar algo de ello, ¿no? Los niños igual. Es curioso que nos esforcemos en darles “herramientas para el futuro”, cuando nosotros queremos las herramientas para ya. Deberíamos ponernos más a menudo en la piel de los niños. Debe ser significativo para ellos, aunque igual no lo sea tanto para ti.

¿Y qué es lo más importante?

Escuchar, no me cansaré de decirlo. Lo decía Sócrates: “habla para que yo te conozca”. ¿Cómo podemos pretender enseñar a chicos y chicas que no conocemos? Creo que es esencial que las familias también participen. Si ellos ven que sus padres se involucran en el colegio, perciben que lo que se hace en el colegio es importante.

¿Sería también una propuesta para que los niños no pierdan la motivación de ir a la escuela?

Sí, pero esto también nos pasa a los adultos. Te puede apasionar tu trabajo, pero cuando llega el viernes quieres descansar y tener tiempo libre. Cuando llega el fin de semana ¿por qué no les dejamos descansar? ¿Por qué les ponemos tareas extra? Si los adultos fuéramos conscientes de que somos sus referentes, podríamos estimular su curiosidad con nuestro propio ejemplo.

¿No somos conscientes de que lo somos?

No siempre. Miramos con nuestros propios ojos, pero no con los de los demás. Es un ejercicio difícil pensarse referente para los niños. Más allá de los adultos cercanos, los niños se fijan en estrellas de música o de deporte, por lo que también es importante que ellos sean conscientes de la fuerza que tienen sobre los más pequeños.

¿Qué papel tiene el docente hoy en día?

Sigue siendo básico. Tenemos que pensar que solo podemos exigir a los alumnos aquello que nosotros podemos dar. Si queremos que trabajen en equipo, nosotros tenemos que trabajar en equipo. Si queremos que controlen sus emociones, nosotros también debemos hacerlo. El respeto por ejemplo, es importante hablar de respeto pero sobre todo hay que practicarlo. Empezando por uno mismo, que hay personas que se niegan a sí mismas.

Debemos invitar a los niños a que sean agentes de cambio, pero para ello los docentes debemos creernos que nosotros también lo somos. Por ejemplo, en el tema del medio ambiente: no es solo que les demos la clase, sino que les demostremos nuestro compromiso. O con la lectura: no es solo que les recomendemos leer, sino que ellos aprecien que nosotros amamos la lectura.

Si me tuviera que decir tres habilidades de todo docente, ¿cuáles serían?

Lo primero es el rigor. Creo que es fundamental. Lo segundo, aunque sea algo que puede parecer etéreo, la ilusión. Y por último diría “aptitudes sociales”, porque engloba muchas cosas, y como solo puedo decir 3 cosas…

Y saber escuchar… ¿no?

¡Por supuesto!

¿Por qué cree que no les escuchamos?

Porque son niños. Los adultos miramos desde una altura que nos han dado los años, pero que nos impiden ver cosas que ellos sí que ven. Esa mirada fresca, sin prejuicios, rompiendo los límites que impone la lógica, la creatividad… Los niños no son adultos del futuro, son niños del ahora y tienen mucho que aportar, y tienen una visión de la vida muy interesante.

¿Qué recomendaría a padres, madres y tutores para potenciar la escucha activa?

Que se pongan en su lugar. Debemos aprender también a escuchar sin juzgar. Cuando juzgas a un niño estás poniendo una losa sobre lo que el niño percibe. No se trata de evitar educarlos o de aportarles valoraciones, sino de que se sientan libres a la hora de hablar y opinar sin temor a que caiga el juicio desde las alturas.

¿Cómo podemos enseñarles a ellos a escuchar?

Se supone que desde el primer minuto que entras en una aula hasta el final, tienes que tener material para darles. Tenemos un currículum cargado de temario, y así es muy difícil educar en la escucha. Educar en la escucha supone plantear temas y darles margen para la reflexión. Para escuchar hay que estar cerca de las personas: esto también es importante.

Para finalizar, ¿qué papel cree que tiene la tecnología en las aulas?

Son una herramienta más que podemos usar para conseguir información, para crearla, etc. Es tremendamente útil si sabemos sacar el partido de sus cosas buenas, pero también puede ser tremendamente peligrosa si caemos en sus inconvenientes. Hay que educar en un uso responsable de la tecnología, no podemos dejarla fuera del aula porque forma parte de la vida. El autoconocimiento ahora mismo es muy importante, y más en la era de las redes sociales: parece que nos socializan, y en realidad lo que hacen es esclavizarnos a los ojos y los likes de los demás.

Fuente: Tiching

About Carolina Blázquez

Maestra de Educación Infantil y amante de la música, de las ideas diferentes, de los detalles y de las cosas simples y ordinarias.

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