Alison Peacock: “La confianza es clave para un buen ambiente de aprendizaje”

Docente, investigadora, CEO del Chartered College of Teaching.

Ha afirmado que se convirtió en profesora porque de pequeña no le gustaba ir al colegio. ¿Por qué cree que muchos niños no quieren ir a la escuela?

Puede parecer como una máquina, ya que es muy impersonal y no te sientes escuchada; al menos así es como yo la vivía de pequeña. Sentía que en la escuela nadie me conocía tal y como era realmente. Pero el colegio puede ser una comunidad maravillosa donde aprender y madurar. Quería formar parte de una escuela que fuera útil y ayudara a los estudiantes, por este motivo me hice profesora.

Usted participó en el proyecto de investigación Aprendiendo sin límites. ¿En qué consistía?

En demasiadas ocasiones los profesores juzgan las capacidades de sus estudiantes y les influencian, inconscientemente, en sus logros. El proyecto Aprendiendo sin límites intentaba alentar a los profesores a resistir la tentación de juzgar las capacidades de sus alumnos y a dejar la puerta abierta para que les sorprendan. Hacer juicios sobre los demás forma parte de nuestra cultura, pero se ha convertido en un verdadero problema educativo.

¿Cómo se puede revertir esta situación?

Nuestra función como docentes es la de ofrecer las máximas oportunidades para que los estudiantes alcancen sus objetivos y aumenten sus aspiraciones. Debemos intentar no influenciarlos, ya que pueden acabar estancándose y rendir por debajo de sus capacidades, simplemente porque pensamos que no podrán llegar más lejos. Para evitar influenciar sus logros, es importante no agruparles en función de lo que pensamos que cada estudiante puede dar de sí.

¿Cuál es el problema de agrupar los estudiantes según sus habilidades?

Uno de los problemas es que, incluso si pensamos que les estamos agrupando por habilidades, a menudo nos equivocamos porque el aprendizaje no es lineal. Además, cuando intentamos agrupar a los estudiantes según sus posibilidades ante un examen, de manera no intencionada, acabamos marcando unos límites que provocarán que únicamente lleguen hasta donde nosotros esperamos.

¿Qué opinión tienen los alumnos al respecto?

¡A los niños les encanta que no les agrupen por habilidades! Les gusta que les faciliten un plan de estudios que sea desafiante y emocionante, y que se les dé la oportunidad de demostrar sus capacidades. Gracias al proyecto Aprendiendo sin límites he podido hablar con muchos alumnos que me han confirmado que les atrae la idea de retarse a ellos mismos y que, a pesar de que nadie es igual, les satisface que todos tengan las mismas oportunidades de demostrar hasta dónde pueden llegar.

De forma práctica, ¿cómo pueden los profesores evitar poner límites a sus estudiantes?

Mediante tareas de aprendizaje con las que los alumnos tengan el mismo punto de partida, pero que sean progresivamente más complejas y no existan límites de lo que puedan llegar a conseguir. Por ejemplo, en una asignatura como comprensión escrita, lo que se puede hacer es dar a todos los estudiantes los mismos estímulos para escribir. Algunos serán capaces de redactar cuatro páginas y otros sólo unas pocas líneas, pero a todos se les habrá dado la misma oportunidad.

Y, ¿en asignaturas como matemáticas?  

Se les puede proporcionar tareas de resolución de problemas abiertos, ya que es más enriquecedor hacer ejercicios con un final abierto para que expandan su pensamiento, que tener que ceñirse a una hoja de trabajo con 10 ejercicios cerrados. También se pueden hacer ejercicios con distintas dificultades, para que los estudiantes escojan los que más les convengan y no tengan que detenerse en ejercicios que sean demasiado fáciles para ellos. En definitiva, se trata de buscar tareas que no sean limitantes en su naturaleza.

Usted no es partidaria de poner notas al trabajo de los alumnos. Entonces, ¿cómo se evalúa el progreso de los estudiantes?

En la escuela que dirigía, The Wroxham School, no les dábamos notas, pero en las clases había un constante feedback. Con este método los estudiantes se centraban en cómo podían mejorar y no en obtener mejores notas que sus compañeros. A menudo las notas se convierten en una clasificación de los alumnos y, desde mi punto de vista, debemos centrarnos en nosotros mismos, sin compararnos con los demás.

Tampoco es partidaria de etiquetar a los estudiantes y a los profesores. ¿Cuál es el impacto que provoca “poner etiquetas”?

Cuando una persona se dice a sí misma, “yo no soy buena en deporte”, posiblemente ya se habrá rendido antes de intentar superarse. Vivimos en una cultura donde constantemente nos definimos en función de lo que sabemos o no hacer. El problema es que si no tenemos cuidado, las etiquetas se perpetúan hasta el punto en que se hace imposible librarnos de ellas.

¿Cree que se debería llevar a cabo una educación emocional para evitar las “etiquetas”?

La resiliencia y el bienestar emocional son fundamentales para combatir la categorización, clasificación y separación de personas por la imposición de “etiquetas”. No podemos ignorar el estado emocional de los estudiantes, ya que, por ejemplo, debemos tener en cuenta que cuando están cansados, con hambre o decepcionados, no se encuentran en una buena posición para el aprendizaje. Hay que fomentar su bienestar emocional para evitar que los problemas de salud mental se incrementen, tal y como está sucediendo de forma alarmante en Inglaterra.

¿A qué se debe?

Los niños y jóvenes de nuestro país son muy infelices, y este hecho está relacionado con la cultura de compararnos constantemente con los demás, ya sea en Facebook, Snapchat o mediante las notas que recibimos en clase. Como docentes debemos conseguir que los niños y jóvenes sean capaces de valorarse por ellos mismos. Los profesores no debemos convertirnos en terapeutas, pero si hay estudiantes que muestran angustia, tenemos que apoyarlos y ayudarlos para facilitarles las condiciones adecuadas para el aprendizaje.

Según su opinión, ¿cuál es el rol actual de los docentes?

Esencialmente, el rol de los docentes es el de habilitar las mejores condiciones para provocar el aprendizaje. Como sociedad, tendemos a exigir al profesor un papel que va mucho más allá de su auténtica función. No es positivo que los profesores acaben sintiéndose responsables de todo lo que sucede a los estudiantes. Ellos están en la primera línea preocupados por sus alumnos, pero en la mayoría de ocasiones no saben cómo pueden ayudarles, lo que les provoca situaciones muy estresantes.

Usted afirma que los valores principales en una clase son la confianza, la co-agencia y la inclusión. ¿Por qué son importantes?

La confianza es primordial para un buen ambiente de aprendizaje. Los estudiantes deben poder confiar en el profesor, saber que les guiará y les proporcionará experiencias positivas. También es muy importante para los estudiantes que el profesor confíe en ellos. Si alguien con autoridad nos deposita su confianza, nos sentiremos mejor con nosotros mismos y habrá más posibilidades de que alcancemos las expectativas que han depositado en nosotros.

Y la co-agencia, ¿qué significa?

Es la sensación de tener voz, de que tu opinión importa y es escuchada por los demás. No significa que siempre tengas razón, pero ayuda a sentirte involucrado. La co-agencia hace referencia al trabajo conjunto entre profesores y alumnos. Potencia que todos los integrantes de una clase sean partícipes y no sólo sea el profesor quien, de forma independiente, tome todas las decisiones. Es esa energía colectiva de trabajar conjuntamente para conseguir mejores resultados.

Finalmente, háblenos de la inclusión.

Fomentar la inclusión es muy importante. ¿En qué sociedad nos convertimos si nos dejamos guiar por la mayoría y aceptamos que está bien marginar a algunas personas? Cuando en el aula enfocamos una clase para la mayoría y no tenemos en cuenta a los estudiantes que no siguen al mismo ritmo, estamos enseñando implícitamente a nuestros alumnos que podemos relegar a ciertas personas.

Usted es la directora del Chartered College of Teaching. ¿En qué consiste este organismo y cuáles son sus principales objetivos?

Es un organismo profesional para profesores de todo el mundo creado en enero de 2017, ¡os podéis apuntar! Sus principales objetivos son los de proporcionar un aprendizaje y dar voz a los profesionales de la educación, tender puentes entre la teoría de las investigaciones y la práctica en las escuelas, facilitar oportunidades a los profesores para que conecten entre ellos y para que aprendan unos de otros. Asimismo, también perseguimos fomentar la ambición y minimizar su preocupación por ser juzgados.

¿A qué se refiere con esta preocupación?

Los docentes están abandonando la profesión porque están desmoralizados y tienen un exceso de trabajo. Creo que la razón por la que tienen más trabajo del que pueden asumir es debido a que no se sienten valorados, lo que les provoca la necesidad de trabajar cada vez más. Los profesores deben tener mayor confianza en las tareas que hacen y no sentir que alguien les está controlando constantemente para que trabajen más.

Actualmente, ¿este el principal problema de los docentes?

Sí, creo que, al menos en Inglaterra, los profesores están trabajando demasiado y no se sienten bien con lo que hacen. Es importante que vuelvan a disfrutar para que puedan proporcionar mejores experiencias a sus estudiantes. Desde el Chartered College queremos redescubrir el deleite por nuestra profesión, valorar sus éxitos, sentirnos muy orgullosos de lo que hacen y ayudarles a no culpabilizarse por lo que no pueden alcanzar.

¿Qué acciones llevan a cabo desde el Chartered College para que los docentes se sientan valorados?

Estamos trabajando en proporcionarles oportunidades para seguir aprendiendo nuevas formas de enseñar y de evaluar, y contribuimos a que tengan tiempo para pensar en lo que están haciendo en sus clases. También fomentamos que sigan mejorando sus conocimientos didácticos para que puedan ganar confianza en sus clases. Desgraciadamente, esta es una área en la que no se invierte tanto como se debería, pero si queremos mejorar la educación, debemos asegurarnos que nuestros profesores están valorados y apoyados.

Fuente: Tiching

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